CONFIESO QUE HE BEBIDO DE LAS FUENTES DEL AMOR...



Cuentan que en el centro del jardín de mis sueños, ese que nadie ha podido cartografiar, existe un manantial donde el agua no corre, sino que late. No es agua cristalina, ni fría, ni tibia; es una sustancia que parece hecha de luz líquida y ecos de risas olvidadas.

Voy allí con los labios agrietados por el desierto del egoísmo. Llevo años bebiendo de charcos de aprobación externa y pozos profundos de soledad, pero la sed seguía ahí, quemando como un sol de mediodía en la garganta.

Al arrodillarme frente a la fuente, no vi su reflejo. Vi, en cambio, los ojos de todas las personas a las que no había sabido perdonar, y el rostro cansado del niño que alguna vez fui. Beber aquí no es llenarse, es vaciarse de lo que no eres.

Ahuequé las manos. En el primer sorbo, no sentí dulzor, sentí un incendio. Era el fuego de la compasión quemando mis juicios, barriendo las defensas que había construido para que nadie lo hiriera. Con el segundo sorbo, el tiempo se detuvo: comprendí que el amor no era algo que se "obtenía" de otros, sino un flujo que siempre estuvo ahí, esperando que él quitara las piedras de mi sendero.

Cuando terminé de beber, ya no tenía sed. Pero lo más extraño fue que, al ponerme de pie, mis manos seguían goteando. Empecé a andar de regreso al mundo y, por donde pasaba, las flores marchitas se levantaban solo de sentir su sombra.

Descubrí que había descubierto el secreto de la fuente: quien bebe de ella no lo hace para saciarse a sí mismo, sino para convertirse, él mismo, en un manantial de amor. ar.


     

 

"De tanto perder aprendí a ganar; de tanto llorar se me dibujó la sonrisa que tengo. Conozco tanto el piso que sólo miro el cielo. Toqué tantas veces fondo que, cada vez que bajo, ya sé que mañana subiré. Me asombro tanto como es el ser humano, que aprendí a ser yo mismo. Tuve que sentir la soledad para aprender a estar conmigo mismo y saber que soy buena compañía. Intenté ayudar tantas veces a los demás, que aprendí a que me pidieran ayuda. Traté siempre que todo fuese perfecto y comprendí que realmente todo es tan imperfecto como debe ser (incluyéndome). Hago sólo lo que debo, de la mejor forma que puedo y los demás que hagan lo que quieran. Vi tantos perros correr sin sentido, que aprendí a ser tortuga y apreciar el recorrido. Aprendí que en esta vida nada es seguro, sólo la muerte … por eso disfruto el momento y lo que tengo. Aprendí que nadie me pertenece, y aprendí que estarán conmigo el tiempo que quieran y deban estar, y quien realmente está interesado en mí me lo hará saber a cada momento y contra lo que sea. Que la verdadera amistad si existe, pero no es fácil encontrarla. Que quien te ama te lo demostrará siempre sin necesidad de que se lo pidas. Que ser fiel no es una obligación sino un verdadero placer cuando el amor es el dueño de ti. Eso es vivir. ... La vida es bella con su ir y venir, con sus sabores y sinsabores… Aprendí a vivir y disfrutar cada detalle, aprendí de los errores pero no vivo pensando en ellos, pues siempre suelen ser un recuerdo amargo que te impide seguir adelante, pues, hay errores irremediables. Las heridas fuertes nunca se borran de tu corazón pero siempre hay alguien realmente dispuesto a sanarlas con la ayuda de Dios. Camina de la mano de Dios, todo mejora siempre. Y no te esfuerces demasiado que las mejores cosas de la vida suceden cuando menos te las esperas. No las busques, ellas te buscan. Lo mejor está pasando…"          
 
Jorge Luis Borges.

 "Nací libre, y para vivir libre escogí la soledad" 

Cervantes nos regaló este espacio, en esa Mancha infinita por la que navegar nuestros sueños, para que vueles, para que no te rindas, para que nadie te apague el alma.

Solo quedan 346 días para que acabe este año. 

Y en su universo estas tú, estoy yo, y todos los que creímos alguna vez en algo. Los que pensamos que, de verdad, no hay ningún sueño imposible si te atreves a soñarlo. ar.

Feliz comienzo de semana.!!

No dejéis de andar con ilusión y sueños, como cuando se acomete algo nuevo.